1931 UN PRIMERO DE MAYO BAJO EL CONTROL ESTATAL

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Memoria histórica: Extraído del Organización Obrera N°83

1931 – 1° de mayo bajo control estatal

La historia del 1° de mayo como fecha internacional de reivindicación obrera tiene sus orígenes en la huelga generalrealizada en Estados Unidos durante 1886, en reclamo por la reducción de la jornada laboral a ocho horas diarias. Este acontecimiento se convirtió en un hito, no tanto por la gran adhesión que alcanzó la paralización obrera durante esas jornadas, sino por la profunda sensación que causó en el pueblo la respuesta proporcionada por el propio Estado norteamericano. Este no evaluó si el reclamo era justo o si los medios de protesta eran los adecuados, reaccionó de forma rápida para cumplir con su razón de ser y así proteger los intereses de los empresarios. El mayor problema radicaba, más que en el reclamo de las ocho horas, en la insolencia de los proletarios, que estaban perdiendo el miedo a reclamar para mejorar sus condiciones de vida. Ante la desafiante actitud del naciente movimiento obrero, la “justicia” de Estados Unidos seleccionó a ocho militantes obreros, los erigió como los lideres intelectuales y los ejecutó por medio de la horca.

La resonancia que cobró este acontecimiento derivó en que los diferentes movimientos obreros emergentes en el mundo se apropien del 1° de mayo como día de protesta internacional, fecha de reivindicación de las banderas proletarias, como la reducción de las horas laborables, pero también de sus mártires, de quienes pusieron el cuerpo y entregaron sus vidas a la causa de la redención obrera. La identificación con los acontecimientos de Chicago, por parte del conjunto de los trabajadores del mundo, transformó aquella campaña de alcance nacional en una proclama de carácter internacionalista. Su lucha, se convirtió en la insignia de los proletarios de todo el planeta. A partir de 1890 la utilización de esta fecha se fue extendiendo por los diversos puntos del mundo, uniendo las consignas universales con los reclamos particulares de cada región por mejoras inmediatas.

Ilustración libertaria.

Gran parte de los sindicatos existentes en Argentina por ese entonces se unieron a esta primera manifestación del 1° de mayo a escala mundial, y en el devenir de la historia argentina esta fecha será sumamente relevante para poder medir el clima político y social de la época. Por ejemplo, la amenaza que significaba para la elite criolla la preeminencia de los anarquistas dentro del movimiento obrero durante la primera década del siglo XX se puso de manifiesto públicamente a través de la represión comandada por el jefe de policía Ramón Falcón, durante el acto del 1° de mayo de 1909, produciendo los sucesos de la “Semana Roja”. Los muertos que arrojó esa jornada fueron la expresión de la reacción temerosa que invadía a los miembros del régimen político, ante la amenaza de cambio social impulsado por los anarquistas. Más allá de la venganza suscitada luego sobre Falcón, lo que nos demuestra los acontecimientos de ese 1° de mayo, como tantos otros, es el clima de época vivido en Argentina.

Con el correr de los años la conmemoración de esta fecha fue apropiada por las más variadas corrientes políticas y su contenido utilizado para servir a los más diversos intereses. Un cambio importante se produce en 1925 cuanto el gobierno de Alvear declaró el “Día de los trabajadores” como una fiesta, dando asueto a los empleados de la administración pública. Años más tarde su copartidario Yrigoyen profundó esta política, declarando el 1° de mayo de 1930 comoferiado en todo el territorio nacional. El carácter populista de los gobiernos radicales tuvo un fuerte contraste al año siguiente cuando el 1° de mayo de 1931 transcurrió bajo el control de la dictadura militar de Uriburu.

Dado que el gobierno “de facto” detentó el poder un año y medio, solo 1° de mayo de aquel año transcurrió bajo su control. ¿Cómo es que transcurrió ese 1° de mayo de 1931?Durante los meses que duró la dictadura el estado de sitio rigió en todo el país de forma permanente, suspendiéndose así las libertades civiles más elementales concernientes a la asociación, reunión y expresión. Solo bajo la solicitud de permisos especiales, las diferentes asociaciones pudieron funcionar de forma limitada y controlados por la autoridad estatal. Esta potestad con la cual funcionaba el gobierno le permitió habilitar la actuación de aquellas instituciones a las cuales no consideraba peligrosas para el desarrollo de su proyecto político. Es así que ante la solicitud realizada por el Partido Socialista para realizar una movilización durante el 1° de mayo, sus partidarios pudieron reunirse y desfilar por el centro de la ciudad.

No corrieron la misma suerte los sectores obreros de tendencia revolucionaria, ya que a la FORA y a las agrupaciones anarquistas se les impidió realizar su propia convocatoria. Esta discriminación realizada por la dictadura estaba orientada a cercar a los sectores más combativos, demonizarlos, para así justificar su represión. En palabras del propio Uriburu, su política represiva se estaba desarrollando de forma exitosa, ya que: “El estado de si­tio se está aplicando en una forma muy benigna, y su principal objeto es el de limpiar el país de elementos indeseables, como los ácratas”

Aquel 1° de mayo no será la primera ni última vez que los trabajadores se hayan encontrado limitados para poder manifestar libremente sus reivindicaciones. A medida que la memoria en torno a la gesta de los Mártires de Chicago fue mutando hacia una “fiesta del trabajo”, donde las diferentes clases sociales y el Estado entraron a compartir un feriado nacional en un marco de armonía,los discursos disonantes y libertarios serán aislados por los gobiernos republicanos y reprimidos frontalmente por los autoritarios.

La primera dictadura militar Argentina

Las consecuencias de la represión hacia el movimiento libertario estaban a la vista: miles de presos alojados en todas las cárceles y comisarías de todo el país, cientos de deportados, los locales clausurados, su prensa censurada, y por si fuese poco, fusilamientos amparados bajo la ley de marcial. La Protesta pasó a editarse desde Montevideo, donde residía la mayoría de los deportados. Para la fecha del 1° de mayo apareció en Buenos Aires el periódico Rebelión, el cual buscó cubrir temporariamente la vacante dejada por La Protesta. Ante la imposibilidad de efectuar actos públicos, y por ende no poder denunciar públicamente las injusticias que se estaba cometiendo, sumado al pésimo contexto económico, muchos militantes pasaron a reivindicar la manifestación de otros tipos de acciones no públicas, entre ellos el chofer Germinal López escribía desde Uruguay:

Podrán los tiranos privar a los hombres de que circule el manifiesto y el periódico, podrán impedir las asambleas y reuniones; pero, lo que no podrán impedir nunca es que una mano anónima — mano santa — deje la dinamita en el portal del tirano, o haga jugar el percutor de la pistola que ha de voltear al matón.

Vuestra valiente actitud es aplaudida por todos los hombres de ideas y de sentimientos.

¡Adelante, pues!¡Viva la U. Chauffeurs!¡Viva la Anarquía!”[2]

El sentimiento compartido por el conjunto de los ácratas de aquellos años era el sentirse presas de caza. El testimonio del chofer deportado refleja aquel espíritu de desesperación. Los desafíos coyunturales aparecían como imposibles de superar,pero aportando una mirada de largo plazo podemos apreciar que tras mucho sufrimiento la clase obrera fue consiguiendo avances puntuales en las condiciones sociales y laborales, los cuales hoy no se pueden relegar.La extraña situación que estamos viviendo a causa de la pandemia expone la discrecionalidad utilizada por el Estado en el ejercicio de su poder. Una constante en la historia del capitalismo es la de recargar el peso de las crisis sobre los hombros de los trabajadores. Ante esta constante surge paralelamente otra, la de la resistencia a la explotación. Retomando el relato de aquel 1° de mayo de 1931, nos conectamos con el pasado de quienes vivieron situaciones similares, nunca iguales, pero que nos sirven para repensar nuestro presente. De esta forma manifestaban aquellos compañeros su pesar ante su presente:

“¡Ah, pero que triste será este 1° de Mayo para los que quedamos aún pisando suelo argentino! No nos veremos reunidos y departiendo amablemente, en una plaza pública, con nuestros compañeros; nuestro corazón estará impregnado de nostalgia añorando la ausencia de tantos camaradas queridos.

Pero eso no nos arredra, lucharemos con tesón y sin desmayo para abatir esta bárbara dictadura que llenó de dolor y de angustia nuestros humildes hogares.       

Y así este primero de Mayo será no solamente un día de pro­testa, sino también de rebelión.”[3]


[1]Rebelión,1/5/1931, p. 1

[2]La Protesta, 1/5/1931, p. 4

[3]Rebelión,1/5/1931, p. 4

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