ALGO SOBRE LA PROYECTADA LEY DE TELETRABAJO

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En tiempo récord, el congreso de argentina trató y aprobó un proyecto de ley para regular el teletrabajo en las empresas que lo implementaron debido a la situación de pandemia de covid 19; el proyecto pasó a la cámara alta de donde se espera que salga convertido en ley. Con esta ley el congreso dice solucionar la falta de un marco regulatorio para una práctica implementada de hecho por muchas empresas, la mayoría de ellas del sector de servicios, en la emergencia generada por la cuarentena. El, por ahora proyecto, fue impulsado por sectores sindicales incrustados en la política, como Hugo Yasky, nuevo diputado que figura como secretario en la central obrera CTA y otres “dirigentes” y organizaciones sindicales que, sin preguntarle nada a sus representados, apoyaron el proyecto y aplaudieron su media sanción y por lo que hicieron trascender los medios de comunicación el sector empresario (UIA) miraba con preocupación el proyecto e intento posponer su discusión, cosa que si bien no logro quedaría por analizar si las modificaciones al proyecto original no surgieron del lobby empresario sobre la casta política y sus lacayos sindicales. Hay que reconocer que el proyecto (en caso de que salga de senadores sin cambios, cosa poco probable ya que según los lobistas mediáticos el propio presidente habría indicado al empresariado que el proyecto no saldría tal como está ahora) a pesar de que va a implementarse tres meses después de que finalice la cuarentena (más tarde no se puede?) trae una serie de puntos positivos, como: es voluntario y acordado por escrito, que podrá volverse a la jornada presencial si el/la trabajadora lo desea, el respeto de la jornada laboral en el tiempo estipulado y realizar desconexión digital, reconoce la doble carga que conlleva las tareas de cuidado de hijo/as o personas menores de 13 años, con discapacidad, o adultas mayores a cargo, derecho a horario compatible o a interrumpir la jornada. Obligación de las empresas de proveer todos los elementos necesarios para garantizar el trabajo (hardware y software, las herramientas de trabajo y el soporte necesario para el desempeño de las tareas). El reconocimiento de que los accidentes en el hogar durante la jornada laboral puedan ser cubiertas por las ART. Todos estos puntos no se puede negar que son mejores a la nada misma en que hoy cumplen sus funciones los y las compañeras que están trabajando en la modalidad teletrabajo surgida de la emergencia sanitaria. Sin embargo, el hecho de que se implemente a 90 días de finalizado el aislamiento obligatorio que decretó el gobierno evidencia que las empresas participaron aunque se lo niegue oficialmente, hay que recordar que en julio del año pasado el gobierno anterior intento presentar un proyecto de teletrabajo junto con medidas regulatorias para el trabajo de plataformas, pero fue solo un amague en la disputa electoralera de un año de elecciones, hoy ambas fuerzas políticas se juntan y cocinan en tiempo récord un acuerdo que si bien puede resultar necesario, solo la practica real mostrara a quien realmente benefi cia. Las experiencias que han dado estas prácticas laborales en los países donde funcionan e incluso acá mismo en empresas como Telecom muestran la atomización y el aislamiento del colectivo de trabajo al afectar las relaciones laborales tradicionales con sus esquemas de protección y garantías normativas. El riesgo empresarial es trasladado al trabajador sin el beneficio económico derivado. Aislar el desarrollo laboral es una forma de atomizar al colectivo de trabajo al suprimir los espacios comunes en los cuales nos vinculamos, en tanto imposibilita las practicas comunes como la comunicación directa, la discusión y la asamblea y todos los otros medios para protegernos de los abusos patronales. La fragmentación también es parte del embate de las patronales, el divide y reinaras atribuido a Maquiavelo, esto lo vemos a diario en las empresas de telecomunicaciones donde coexistimos un número de trabajadores fijos y una gran periferia de trabajadores subcontratados o externos, con otros temporales y ocasionales y entre los fijos los de convenio y los fuera de convenio. No es de extrañar entonces el hecho de que los representantes políticos de extracción sindical que impulsaron el proyecto junto a los sindicatos que hoy lo aplauden no hayan llamado a la participación en el debate a los trabajadores afectados que son hoy y lo serán una vez que la ley entre en vigencia los afectados o beneficiados por ella, sustituyendo a la organización obrera en la lucha por sus reivindicaciones, estas “conquistas” sin lucha no serán gratuitas ni inocentes, como tampoco existe ni puede existir un capitalismo “donde ganemos todos”.

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