ESTADO, SINDICATOS Y CONCILIACIÓN

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OPINIÓN: ESTADO, SINDICATOS Y CONCILIACIÓN

Hace un tiempo se ve asomar el siniestro discurso nacionalista instalado para volver a legitimar a las FFSS y las FFAA esta vez amparada bajo el ala popular. Un lavado de cara alevoso el cual la militancia, otrora joven, inclusiva y progresista, pareciera ignorar completamente o la cual conocen y prefieren mirar para otro lado para disimular que el origen del movimiento peronista es, justamente, nacionalista, vertical y militarista. Es realmente espantoso tener que darle la razón los herederos de “El Caudillo” (Organo de difusión de la Triple A) conocidos como “La Batalla Cultural”, pero lamentablemente tienen razón: “no hay posibilidad de alguien sea peronista y antimilico a la vez. Eso es una contradicción a gritos, es ser peronista y antiperonista a la vez”.

Ahora el sujeto hacia el cual el presidente de la nación se desenvuelve en elogios y alabanzas es Hugo Moyano , líder millonario e indiscutido del movimiento obrero en territorio argentino, presidente del Club Atlético Independiente, y ex miembro de la organización de extrema derecha Juventud Sindical Peronista, que mantenía lazos operativos y actuaba como fuente de información de la Concertación Universitaria Nacional y la Triple A en Mar del Plata en los 70’s . La defensa y reverencias por parte del máximo representante del Estado hacia este “sindicalista” en estos tiempos de “cierre de grietas” y con olor a estallido social no es casualidad. Para entender por qué Moyano, la CGT y la burocracia sindical son admirados por la cúpula estatal, es válido analizar este modelo de sindicalismo, sus origines y tácticas, representado tan bien por Hugo como por quienes le precedieron, particularmente el arco más conservador con otros personajes igual de anti obreros y entregadores como Augusto Vandor o José Ignacio Rucci (Que tiene un salón con su nombre en la sede de Azopardo).

La Confederación General del Trabajo, si bien anterior al justicialismo (Creada en 1930), repite la misma configuración del movimiento que supo aprovecharla al máximo una década y monedas después de su fundación: nacionalismo, militarismo y verticalismo. El modelo de sindicato aparateado y legitimado por y desde el Estado, el cual en su momento fue considerado la “columna vertebral del movimiento” cuando emerge y toma poder a mediados de la década del ’40, repite el mismo patrón de obediencia y sometimiento al líder y a sus órdenes. Discurso pro patriótico, corporativista y de lealtad. Este organismo sindical le vino como anillo al dedo al nuevo movimiento emergente en Argentina en aquel entonces, básicamente porque desde su origen, con todos los nombres anteriores que tuvo (UGT, CORA, FORA IX congreso, USA) y su insistencia durante dos décadas por derogar el pacto del V congreso de la FORA como condición irrenunciable para fusionar a los grandes núcleos obreros en reiteradas y frustradas ocasiones, su forma de accionar fue golpeando las puertas de las instituciones, haciendo presencia en comisarías y negociando con jefes policiales, y en muchos casos, abandonando a sus propios gremios a su suerte en plena medida de fuerza y tratando de apaciguar, en una actitud más que entreguista, la rebelión obrera durante las jornadas conocidas como Semana de Enero .

Para entender mejor el surgimiento y apogeo de este modelo sindical con intervención estatal, es preciso observar los regímenes y movimientos los cuales el general observaba con cariño y simpatizaba: la Italia fascista de Mussolini que sanciona la “Carta del lavoro” en 1927 , y la España todavía en plena guerra civil donde en la zona sublevada (Franquista) se aprueba el “Fuero del trabajo” en 1938 , del cual Perón imitó varios de sus principios como “la justicia social como principio rector del Estado”, “protección del Estado al trabajo”, “sentido social de la empresa” y “subordinación de la economía al interés nacional”. Para llegar a la legitimación de este nuevo vínculo Estadopatrón-trabajadorxs, y debilitar el avance y poder de los sindicatos anarquistas y socialistas, en Italia se ilegalizaron los sindicatos tras la Marcha sobre Roma y el fracaso del “bienio rosso”, en España el franquismo asesinó a la mitad de la clase trabajadora durante la guerra civil, y en Argentina se aprovechó el debilitamiento sindical combativo tras la Década Infame para dar el tiro de gracia con la Ley de Asociaciones Profesionales (En esta región los otros sindicatos no fueron prohibidos durante el peronismo pero la CGT actuó con patotas armadas echando a anarquistas y socialistas de sus locales obreros para transformarlas en unidades básicas).

El movimiento obrero subordinado al Estado, de corte católico, pro patronal, militarista y vertical, fue la respuesta nacionalista hacia el aquel entonces movimiento obrero revolucionario horizontal, asambleario, combativo e internacionalista conformado principalmente por el anarquismo, y sectores del socialismo, que entendían al sindicato como un medio para la emancipación de les trabajadores, no solamente como un órgano para mejorar la vida ecónomica y social mediante conquistas progresivas, sino con una finalidad superadora (Al revés del sindicalismo actual entendido como un fin en sí mismo, donde les trabajadorxs no deciden ni tienen injerencia alguna en las acciones del sindicato, y ser secretario es calentar una silla ad eternum hasta morir y ser reemplazado por un descendiente que repita el proceso). Su razón de ser era (Es) alejar a les trabajadorxs de ideas revolucionarias “apátridas”, prescindir de los sindicatos para conquistar derechos y libertades expropiados a la clase dirigente, y aplacar la necesidad de luchar contra el capital y el Estado mediante concesiones laborales y sociales (Lo que vulgarmente se conoce como “dar derechos”); básicamente, el desarme en todo sentido, figurado y literal, de la clase trabajadora apelando a la conciliación entre explotadores y explotadoxs.

Cuando veamos a los políticos y sindicalistas darse las manos, tomarse fotos, compartir un café, sentarse en la misma tarima durante la conferencia de prensa, llenándose de elogios mutuos, y comprometiéndose a colaborar estrechamente para el “interés de la clase trabajadora”, ya sabemos que existe una potencial alianza para seguir manteniendo a les trabajadorxs bajo el yugo y sometimiento de burócratas y explotadores, para contener el descontento social y la conflictividad en épocas de recesión, para desmovilizar y desarticular la lucha del pueblo, y, en fin, para que siga siendo un engranaje más aceitado con sangre y sudor en la maquinaria capitalista.

Afiliado a Oficios varios Capital

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