FEBRERO DE 1905 “REVOLUCIÓN ANTIRREVOLUCIONARIA”

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Buenos Aires 28 de marzo del 2020 –

Memoria Histórica: Febrero de 1905 “Revolucion Antirevolucionaria”, Extraído del Organización Obrera N°82

El año 1905 fue para la historia del movimiento obrero argentino un año de grandes luchas y movimientos reivindicativos, ese año la mayor federación obrera de la época -la F.O.R.A.– aprobaba por amplia mayoría como finalidad social de la organización: la propaganda y difusión de los principios económicos y filosóficos del comunismo anárquico, lo que evidencia el grado de ideologización en los gremios de esa época.

Aquel año inicio con huelgas en varios gremios, la mayoría de estos paros buscaban conseguir las 8hs de trabajo y aumentos salariales en cada sector, en medio de ese ambiente de conflictividad social, los líderes del partido político Unión cívica radical (UCR) decidieron realizar un levantamiento armado militar y civil de carácter insurreccional.

El partido radical era en aquella época una fuerza representativa de las clases medias y altas que no se sentían incluidas en el sistema electoral digitado por la aristocracia ganadera e industrial, pero que tampoco compartía las aspiraciones y demandas del movimiento obrero organizado o sus ideales emancipatorios, pero que esperaba integrar a ese proletariado a sus demandas de democracia burguesa para llegar a convertirse en un partido de extracción popular.

El líder máximo de aquel levantamiento era Hipólito Yrigoyen, un ex comisario de mucha trayectoria dentro de la UCR quien había asumido la conducción del partido dos años antes, y quien once años más tarde llegaría a presidente del país y seria recordado por que en su gobierno se producirán las masacres de trabajadores más sangrientas de la historia del movimiento obrero argentino, como fueron la represión a los metalúrgicos de los talleres Vasena conocida como la semana trágica y la salvaje represión militar a las huelgas patagónicas. Pero en aquel febrero de 1905 aún era aspirante al poder y dirigió el levantamiento civil militar, que estalló simultáneamente en varias ciudades del país.

El 4 de febrero, al amanecer, unidades rebeldes del ejército atacaron al unísono varias reparticiones gubernamentales de la Capital y de varias ciudades importantes como Córdoba, Mendoza, Rosario, Bahía Blanca y San Juan. La sublevación, en un principio tuvo relativo éxito en el interior pero en Buenos Aires fue aplastada totalmente el primer día y a los pocos días las fuerzas del gobierno doblegaron a los insubordinados en las ciudades del interior. Al vencerse la sublevación militar, se derrocó en la práctica la revolución, pues los rebeldes no lograron consolidarse en ninguna parte en los sectores civiles.

A pesar de haber suprimido el levantamiento el gobierno resolvió la aplicación del estado de sitio en todo el territorio de la República durante 30 días. Según las cláusulas del estado de sitio, se prohibió a la prensa publicar noticias sobre la rebelión, debiendo circunscribirse a informes exclusivamente oficiales. La Protesta fue el único periódico que desconoció la prohibición y el 5 de febrero insertó noticias detalladas sobre el curso de la sublevación en Buenos Aires y en las provincias, por lo que la policía lo clausuró y su director, Alberto Ghiraldo, fue arrestado.

Frente de La Protesta (1904). Archivo General de la Nación, inventario 151672

Tras aplastar la rebelión las autoridades comenzaron una campaña de arrestos y persecuciones que no se limitó a los militares y civiles del Partido Radical directamente participes. La Protesta, que informó desde un primer momento sobre los acontecimientos, dio cuenta de arrestos entre obreros; pese a que no tenían ninguna conexión con la revolución, los arrestos prosiguieron y abarcaron a anarquistas y algunos socialistas activos en los sindicatos pero casi todos los arrestos efectuados fueron a miembros activos de los sindicatos, conocidos como anarquistas, en parte fueron confinados en las cárceles del país, en parte se los deportó a Montevideo. Una prueba de ello se deduce del hecho de que las autoridades prohibieron, por un decreto especial, publicar en la prensa noticias sobre la “detención de obreros anarquistas”.

El diario la Protesta en su edición del 5 de Febrero denunciaba la fallida asonada radical y la despegaba absolutamente de las organizaciones de la F.O.R.A. (que por acuerdos de su último congreso se oponía a la participación política ):

“Otra asonada, otro motín, otra revuelta, a la cual son arrastrados músculos y cerebros, engañados por los sempiternos despechados, que a sus ambiciones sacrifi can hombres… ¿Qué pretenden los dirigentes de la asonada de ayer, a la que pomposamente pretenden llamar revolución? ¿Derrocar a Quintana? ¿Qué le importa al pueblo sufriente este juego de damas, este tira y afl oje…? ¿Qué gana el pueblo con Roca, con Quintana o con el moro Muza? Nada gana, pero pierde mucho; pierde cuando lucha por tales cosas, porque esas energías se malgastan, se van por válvulas que no son salvadoras.” “Algún diario habló de elementos obreros que se adherían o contribuían al presente movimiento. Inexacta es esa afi rmación. El elemento obrero se aleja hoy y cada día más de esos simulacros sangrientos que no rozan la superficie de la constitución social, y ellos los valientes productores están evolucionando en el sentido de la única revolución, la económica, por ende social.” Revolución antirrevolucionaria La protesta, 5 de febrero 1905

La campaña de persecuciones y arresto de obreros y militantes anarquistas no se debió a su participación en la revolución si no que se aprovecho esta insurrección como pretexto para el gobierno y su policía para ampliar las acciones ya emprendidas contra los organismos obreros responsables por las huelgas. No olvidemos que varios días antes de la revolución acechaba la amenaza de una huelga general en el puerto, y que muchos otros gremios como el de ferrocarrileros y panaderos estaban en conflicto, así es como la policía aprovechó la oportunidad para asfixiar los conflictos laborales tras la derrota de los radicales.

ARRESTOS Y DEPORTACIONES DURANTE EL ESTADO DE SITIO

Sobre el arresto de obreros, el primer día de la sublevación, se conoce sus nombres porque los informaba La Protesta que violó las disposiciones de censura pero que una vez clausurada no pudo seguir informando por lo que lo que se sabe surge de publicaciones del exterior y por los informes de los gremios de meses después del estado de sitio y por el libro escrito por Ghiraldo “La tiranía del frac, memorias de un preso.” Según esas fuentes continuaron los arrestos de obreros también al otro día, el 6 de febrero; en su gran mayoría, los presos eran miembros activos de los sindicatos obreros. Un día después de la clausura de La Protesta la redacción trató de ignorar la prohibición e imprimió una edición especial, así como un boletín de noticias, que fueron confiscados apenas se los quiso difundir, siendo arrestados sus distribuidores. La oposición constante de Ghiraldo como director de La Protesta, a la política gubernamental, y su temeridad de repudiarla permanentemente, lo puso en la primera línea de personas detenidas en la ola de arrestos del primer momento, el 9 de febrero fue llevado, junto con decenas de obreros, al buque de guerra Maipú, que se convirtió en un presidio. “ El 7 de febrero, cuando la “revolución” en Buenos Aires había sido liquidada y en las provincias agonizaba, la campaña de persecuciones en la capital creció aun más. Ese día irrumpieron fuerzas de la policía, en las ofi cinas de la secretaría de la Federación del Calzado, que se encontraba sin gente en ese momento y sin testigos de ninguna clase, los agentes de la policía penetraron y “extrajeron” del sótano del edifi cio dos bombas. Ese suceso serviría de pretexto para iniciar una campaña contra las sedes de los sindicatos obreros, así como para una ola de arrestos entre sus miembros más activos.

Días después hubo allanamientos y se clausuraron la secretaría de la Confederación de los Ferrocarrileros, la de los Carpinteros, la de los Panaderos y Albañiles. La elección de esos sindicatos no fue casual, todos habían participado los últimos meses, en grandes huelgas. Además fueron perseguidos y arrestados la mayoría de los miembros activos del consejo federal de la F.O.R.A.

Los miembros que quedaban del consejo federal de la F.O.R.A. se reunieron el 12 de febrero e intentaron llamar a realizar una huelga general el 16 de febrero, pero el intento fracaso, los sindicatos no respondieron, con sus locales clausurados, sus comisiones disueltas y gran cantidad de miembros deportados o arrestados y sin ningún tipo de libertad de reunión o de prensa por efecto de las persecuciones, no podían hacerlo. Pero la policía no solo continúo con los arrestos, entre el 16 y el 18 de febrero, fueron deportados a Montevideo decenas de activistas obreros. Entre estos deportados se contaban:

Manuel Vázquez (administrador de La Protesta y militante activo de la FORA, de ofi cio cigarrero); Constante Carballo, secretario de la Sociedad de Obreros del Puerto, estibador y marinero; José Tellechea, de la Secretaría de la Confederación de Ferrocarrileros; Francisco Jaquet, secretario de la FORA y militante activo del movimiento obrero durante muchos años; Joaquín Hucha, militante conocido del gremio de panaderos; Manuel Manrique, militante conocido del gremio de zapateros; Bautista Fueyo, imprentero y ex administrador de La Protesta que al ser detenido no ocupaba puesto alguno en el periódico; Dante Silva, uno de los colaboradores activos de La Protesta; Antonio Zacagnini, secretario de la Confederación Ferrocarrilera; (Socialista) Francisco Corney, miembro del consejo federal de la FORA y uno de los militantes más activos; Leopoldo Rodríguez, durante cierto tiempo redactor en La Protesta; Antonio Loredo, obrero peluquero miembro activo del movimiento anarquista en el terreno gremial ; Cayetano Criado zapatero 44 años, 7 de residencia en la Argentina y 5 hijos; José Ciolli cuenta 47 años de residencia en la Argentina; es italiano y soltero; Guillermo Gerfoglio, Argentino, 25 años. Secretario de la sociedad de joyeros recientemente organizada en Buenos Aires. Antonio Marzovillo, italiano, 25 años y 18 de residencia, tiene dos hijos. Oficio, peluquero; Francisco Albigini He aquí otro caso grave como el de Inglan Lafarga. Se trata de un argentino á quien se le aplica la ley de residencia dictada exclusivamente para los extranjeros, es panadero y fué detenido al entrar al trabajo.

A todos ellos se puede añadir el nombre de varios deportados separadamente, pocos días después, como Virginia Bolten, arrestada un par de días después que su esposo y deportada también a Uruguay, y Ghiraldo, a fi nes de febrero. Cabe señalar que esta vez no se deportó sólo a extranjeros (contra quienes podía aplicarse la Ley de Residencia); también fueron deportados ciudadanos argentinos como Inglan Lafarga, Alberto Ghiraldo, Virginia Bolten, Gerfoglio y otros más, a quienes se expatrió a fi n de alejar “elementos molestos”. El caso de Inglan Lafarga fue denunciado en la prensa, fue arrestado al salir de su trabajo por varios policías que lo llevaron a la comisaria e intentaron deportarlo a España, como el compañero les aclaro que era de nacionalidad argentina concurrieron a su domicilio a retirar la documentación, al comprobar que esta era real lo condujeron en barco hasta Montevideo donde lo liberaron.

El significado de clase de la represión desatada con los arrestos y deportaciones se reveló a comienzos de marzo, cuando el poder ejecutivo prolongó el estado de sitio por otros 60 días. La finalidad de la medida se explicaba a la prensa de la siguiente manera: “Siendo necesario consolidar la confianza en la paz interior, conmovida por los sucesos del 4 de febrero, y adoptar medidas preventivas que aseguren la libre circulación del comercio interno y externo del país en sus relaciones con la producción nacional.”

___________________________________ 1 “Bajo el estado de sitio”, La Prensa, Buenos Aires, 14 de Febrero de 1905. 2- El tema: “Actitud de la Federación ante un confl icto político”, planteado por los conductores de vehículos de la capital, habría de tener un signifi cado especial y actual varios meses después, al estallar la revolución radical en febrero de 1905. Quizá fue presentado al congreso sobre el trasfondo de los tanteos hechos por círculos radicales, deseosos de atraer a los anarquistas a la revolución. Sea como fuere, se sabe que rumores sobre la posibilidad de una revolución se propagaron en Buenos Aires en ese entonces. El debate en el congreso en esta etapa fue sólo teórico; no se discutió ninguna proposición pero se decidió lo siguiente: “Se resuelve abstenerse de cualquier participación en asuntos políticos, hasta tanto la clase trabajadora no se halle en condiciones de efectuar un movimiento revolucionario, para conquistar su total emancipación económica y social.” IV° CONGRESO de la F.O.R.A. Imagen: VIRGINIA BOLTEN MILITANTE DE LA F.O.R.A.

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